Un viaje a la oscuridad del alma humana

Publicado por Amir Valle | Publicado en De Literatura | Publicado el 10-08-2025

Alberto Sicilia lee sus palabras de presentación para la novela «Mi nombre es polvo».

Alberto Sicilia lee sus palabras de presentación para la novela «Mi nombre es polvo».

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Palabras de presentación
LA SOCIEDAD MACEO-MARTÍ
Tampa, 28 de junio de 2025

 

Por Alberto Sicilia

Prepárense para una inmersión perturbadora y fascinante en la mente de un genio. Con «Mi Nombre es Polvo», Amir Valle nos desafía a explorar los rincones más retorcidos de la psique, presentándonos a un narrador cuyo inventario de horrores trasciende la confesión para convertirse en una incesante búsqueda filosófica de respuestas. Esta indagación existencial, enmarcada en la oscuridad más profunda, evoca la angustia y la introspección que encontramos en «Crimen y Castigo» de Dostoievski.

El narrador deambula entre la malignidad, la estética y la obsesión, acompañado por su «ángel», una suerte de alter ego con el que dialoga constantemente, revelando una dualidad que transita de la sabiduría al cinismo. Esta representación de una mente desdoblada, con un diálogo interno entre la razón y la locura, nos remite a «El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde». Además, la cruda visión del autor sobre la maldad inherente en el ser humano actual, habitando un «pantano nebuloso» de bajas pasiones y egoísmo, resuena con la distopía de «El Señor de las Moscas» de Golding, donde la civilización se desintegra para dar paso a la brutalidad primigenia.

Lo que eleva a este narrador más allá del ente criminal es su impulso artístico y obsesivo. ¿Usa a sus víctimas solo para saciar deseos básicos, o busca en sus confesiones y en el acto mismo del tatuaje la materia prima para alimentar su vanidad y una peculiar forma de arte? Esta pregunta nos conduce directamente al universo de Huysmans y su obra «Al revés», donde la fascinación por lo artificial, lo singular y lo perverso se convierte en fuente de placer intelectual. Al igual que en «El retrato de Dorian Gray», la corrupción del alma se manifiesta a través de una obra de arte, reescribiendo la vida a través de la perspectiva del verdugo.

El énfasis en el cuerpo, la piel y el acto de «pinchar sobre la piel, descubriendo paisajes ocultos», establece un vínculo ineludible con «El Perfume: Historia de un asesino» de Patrick Süskind. Así como Jean-Baptiste Grenouille perseguía el aroma perfecto, el narrador de Valle transforma la piel en un «lienzo», un «espacio a conquistar con el color y las imágenes», revelando una depravación sensorial que deshumaniza al otro para fines artísticos.

Amir Valle no solo nos ofrece una exploración profunda del personaje, sino que también innova en la forma. Su técnica narrativa juega con el tiempo y la perspectiva, aludiendo a un narrador omnisciente con un giro personal, remitiéndonos a la complejidad de la metaficción y a la maestría con la que autores como William Faulkner entrelazan temporalidades y voces.

Como bien apuntó Sindo Pacheco, el dominio del lenguaje es uno de los protagonistas principales de la novela. Su estilo «meticuloso que colinda con el barroco» puede resultar desafiante al inicio, pero a medida que avanza la trama, sumerge al lector en una «danza melódica, en un baile filosófico, científico, sexual, metafórico, acerca de la condición humana». Este uso del lenguaje como herramienta de revelación conecta con la prosa densa y evocadora de grandes autores hispanoamericanos como Vargas Llosa, Octavio Paz y Alejo Carpentier, entre otras resonancias. Toda referencia intertextual apunta a la excelencia de esta obra de madurez.

«Mi Nombre es Polvo» es una novela que, a través de la exploración de horrores y su innovadora voz narrativa, nos invita a confrontar las profundidades del alma humana. Nos recuerda la compleja relación entre creador y criatura, donde el personaje se impone a la voluntad del autor, como en la figura del Frankenstein de Mary Shelley.

Sería largo enumerar tantos hallazgos en cada página de esta novela, que de manera definitiva confirman el dominio del oficio alcanzado por el autor y su entrada triunfal en la Biblioteca de los Imprescindibles.

Esta noche no se trata de examinar, exaltado, cada fuente y cada evocación, sino de invitarlos a disfrutar de la lectura y, quizás, a llevar un buen obsequio para algún amigo o familiar.

Y yo —les confieso— siento una doble envidia: por no haber escrito esta fascinante novela y por no poder leerla esta noche por primera vez, como ustedes. Porque hay libros que nos hechizan desde la primera línea; libros que uno no puede soltar… y libros que uno no quiere que terminen jamás. Este es, sin duda, uno de ellos.

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