Mis sueños para una Cuba nueva

Publicado por tonimedina | Publicado en Publicados anteriormente en amirvalle.com | Publicado el 12-06-2010

Raúl Castro es el nuevo Presidente de los cubanos. Ayer lo escuché en su primer discurso como Máximo Líder, gracias a esos pocos fragmentos que la CNN y otras cadenas noticiosas regaron por el mundo, y tuve una dolorosa sensación: que Raúl Castro sabía que alguna vez esto iba a pasar, como si todo estuviera ya planificado desde aquel día de julio en que Fidel Castro cedió su poder omnipotente al que hasta ese día había sido el segundo a bordo. Tuve la dolorosa sensación, además, de que en Cuba nada cambiaría.

Y no hablo de convertir a Cuba en un estercolero capitalista, como han dicho hasta hoy nuestros dirigentes; no hablo de regresar a ser una colonia yanqui, perdiendo nuestra independencia; no hablo de echar por tierra aquellos logros de la Revolución, algunos de los cuales hoy se van haciendo cada vez más invisibles, en tanto otros han desaparecido. Escuchar en boca del nuevo Presidente las mismas frases tantas veces dichas por el hermano, en el mismo tono  retador que impone el sacrificio en aras de un futuro y atizando (otra vez) el peligro de la guerra que supuestamente se cierne sobre el pueblo cubano, me recordó algo que escuché a un viejo comunista alemán de la RDA, que sigue creyendo que el socialismo es el mejor de los sistemas: “los comunistas, cuando llegamos a viejos, como cualquier otra persona, nos aferramos a nuestros criterios, y ya la historia nos demostró que eran criterios que habíamos entendido mal y aplicado peor. Es una experiencia que otros deberían aprovechar. Si se siguen cometiendo los mismos errores que cometieron los rusos, si se siguen dando los mismos resbalones que dimos los alemanes, si siguen intentando construir el futuro con métodos totalitarios como lo hizo todo el mundo socialista hasta su caída a fines de la década del 80, del socialismo no quedará ni el recuerdo”. Leer el resto de esta entrada »

Cuba: un breve repaso crítico a sus cincuenta años

Publicado por tonimedina | Publicado en Publicados anteriormente en amirvalle.com | Publicado el 12-06-2010

Este artículo, con una mayor extensión, fue publicado por el diario colombiano El Espectador, en dos ediciones sucesivas, los días 24 y 25 de enero de 2009.

 

En octubre de 1987, cuando ya en el antiguo campo socialista se anunciaban los aires de la agonía de un sistema que sucumbía bajo la prepotencia, el pensamiento totalitario (en algunos casos fascista), la corrupción, la politización extrema de la sociedad y la incapacidad de sus dirigentes políticos, un grupo de estudiantes de periodismo decidimos cuestionar con nuestras preocupaciones sobre la ya en decadencia sociedad cubana a quien creíamos tenía todas las respuestas: Fidel Castro Ruz.

Ese encuentro, que se prolongó desde la tarde hasta horas de la madrugada, ha quedado en la historia política de la isla como uno de los escasos momentos (quizás el único) en que los periodistas cubanos se enfrentaban, inconformes, a una realidad que ya mostraba la decadencia social, económica, política y moral que hoy vive mi país.

Cuando leo las decenas de escritos de intelectuales y periodistas que, pretendiendo salvar lo salvable, se hunden en un mar de consignas engañosas, de frases calcadas del discurso político cubano, y (lamentablemente) de mentiras fácilmente comprobables con un simple husmeo a las estadísticas oficiales de la isla y a las estadísticas de organismos e instituciones internacionales en materia de desarrollo humano, la memoria me regresa a aquellos días en que el joven que yo era, hijo de una familia en la cual hay mártires de esa Revolución, y todavía (por esos días) enamorado de ese proyecto que debía ser un ejemplo para el resto mundo, tuvo que abrir los ojos ante las consecuencias de aquella “osadía juvenil”: cientos de periodistas descubrimos que era cierto algo que los enemigos de la Revolución decían, “contradecir a Fidel Castro es el suicidio”. Y a quienes quieran saber a qué me refiero, pueden averiguar qué ha sido de la vida de todos aquellos estudiantes de periodismo que, ingenuamente, creímos que podíamos dialogar y dar nuestras preocupaciones sobre asuntos que como parte del pueblo cubano vivíamos en esos tiempos, todavía de cierta bonanza económica: sólo aquellos dos o tres que manifestaron luego públicamente su arrepentimiento están hoy entre esos periodistas que desde la isla defienden hasta lo indefendible. Leer el resto de esta entrada »