{"id":77,"date":"2010-06-12T18:31:19","date_gmt":"2010-06-12T17:31:19","guid":{"rendered":"http:\/\/amirvalle.com\/wordpress\/?p=77"},"modified":"2013-02-18T19:08:21","modified_gmt":"2013-02-18T19:08:21","slug":"cuando-se-van-se-alejan-o-te-alejas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/amirvalle.com\/a-titulo-personal\/publicados-anteriormente-en-amirvalle-com\/cuando-se-van-se-alejan-o-te-alejas\/","title":{"rendered":"Cuando se van, se alejan o te alejas&#8230;"},"content":{"rendered":"<p><strong>\u00d3<\/strong><\/p>\n<p><strong>Donde voy a hablar de ciertos amigos que por ah\u00ed deambulan.<\/strong><\/p>\n<p>Hace unos d\u00edas, luego de m\u00e1s de veinte a\u00f1os sin saber de su destino, apareci\u00f3 en mi correo de esta web un mensaje que simplemente dec\u00eda: \u201coye, \u00bferes t\u00fa el Amir al que llam\u00e1bamos Guill\u00e9n? Si no eres, disculpa, pero dudo que haya otra persona que se pueda llamar del mismo modo, que sea escritor y que haya estudiado en la Vocacional\u201d.<\/p>\n<p>Por supuesto que yo era ese mismo Amir que mi gran amigo Pedro recordaba como aquel muchacho flaco, de enormes orejas, a quien todo el mundo encargaba los poemas que les recitar\u00edan a sus novias, o las cartas de requiebro amoroso que les enviar\u00edan, y hasta las frases m\u00e1s tiernas (cursis seg\u00fan las veo hoy desde la distancia) que les dedicar\u00edan aprovechando la oscuridad de los pasillos superiores de la Vocacional Antonio Maceo, all\u00e1 en Santiago de Cuba, por lo cual, a\u00f1os despu\u00e9s, yo hac\u00eda el chiste a otros amigos de que ten\u00eda un verdadero record en enamorar a muchachas: m\u00e1s de mil cada a\u00f1o, seg\u00fan recuerdo, y cr\u00e9anme que no exagero.<\/p>\n<p>Lo cierto es que ese mensaje me ha hecho reflexionar, justo cuando estoy pasando la cuarta d\u00e9cada de mi vida, en todos esos amigos que, durante tiempos determinados por nuestras etapas de desarrollo, se convirtieron en seres imprescindibles para nuestra formaci\u00f3n como seres humanos.<!--more--><\/p>\n<p>Tuve de pronto el recuerdo de aquellos tiempos en que, semidesnudo, corr\u00eda bajo los aguaceros del poblado Antonio Maceo, en Holgu\u00edn, para luego compartir casa, comida, cumplea\u00f1os y fiestas con Buri, Pepa, Tit\u00edn, Repita, hermanos de ese mismo Juan Carlos a quien luego volv\u00ed a rescatar en La Habana ya hecho un geriatra de alto nivel que nadie ha querido reconocer all\u00e1 en Cuba. Fueron mi familia y lo siguen siendo. Del mismo modo en que fueron mis hermanos Betty (mi novia primera, fallecida de Leucemia a muy temprana edad) y su hermana Iday. Y como lo fue Olguita (hija de mi m\u00e1s querida maestra de aquellos a\u00f1os: Miriam Junquera) y Angel Pablo y los hermanos Mario y Jos\u00e9 (hijos del Jos\u00e9 que fue el mejor amigo de mi padre en aquel pueblo de campo). Tampoco puedo olvidar el cari\u00f1o que me sigue uniendo al que fuera mi primer amigo: un negro de coraz\u00f3n de oro a quien todos llam\u00e1bamos Tatai y a quien yo, para fastidiarlo porque no le gustaba, dec\u00eda Taita.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s sea que el clima en Berl\u00edn, generalmente, se presta para la nostalgia. Pero puedo jurar que esos a\u00f1os regresaron, y me vi con algunos de ellos, planificando robarnos un tibur\u00f3n martillo que estaban vendiendo en la carnicer\u00eda del se\u00f1or Equitativa (carnicero de tremendas malas pulgas), para luego irnos al r\u00edo a nadar con aquel tibur\u00f3n hasta que descubrieran el robo, se desatara la b\u00fasqueda y nos pillaran metidos en las aguas turbias del r\u00edo con aquel pobre animal muerto. No puedo olvidar luego el ardor en las nalgas y las piernas de una de las m\u00e1s soberanas palizas que me ha dado mi padre.<\/p>\n<p>Mas fue hermoso. Y es hermoso recibir sus mensajes a trav\u00e9s siempre de Juan Carlos, que parece decidido al fin a probar suerte con su carrera de doctor en la capital, donde quiz\u00e1s, y ojal\u00e1, reconozcan su probado talento.<\/p>\n<p>De los a\u00f1os que siguen ah\u00ed est\u00e1n mi inolvidable amigo Pedro Lobaina y su por entonces aparentemente eterno amor con Rub\u00ed, otra gran amiga. O mi querido Fidel \u00c1lvarez, uno de los poetas m\u00e1s genuinos que he conocido y que perdi\u00f3 el don por meterse a estudiar una carrera que se ve hermosa desde fuera pero es horrible para la creaci\u00f3n: Contrainteligencia Militar. O Luis Enrique y su relaci\u00f3n imposible y siempre turbulenta con Nelvys, a quien sigo recordando con el mismo cari\u00f1o con el que se pasaba la vida aconsej\u00e1ndome, due\u00f1a de una sabidur\u00eda poco usual para su edad de entonces. O Maritza Ram\u00edrez, la mujer (\u00bfo debo decir el \u00e1ngel: \u00a1tanto le debo!) que me sac\u00f3 del anonimato y public\u00f3 mi primer cuento (\u00a1\u00a1\u00a1horrible cuento!!!, pero entra\u00f1able), y a quien he rescatado luego de varios a\u00f1os gracias a un periodista que con mucha frecuencia me da noticias suyas desde mi querido Santiago de Cuba. Maritza, la hermosa Maritza, la peleona Maritza (\u00a1cu\u00e1ntos cocotazos recib\u00ed por mis locuras juveniles!), que siempre crey\u00f3 en m\u00ed y andaba a todas horas bromeando con todos diciendo que seguramente, cuando yo fuera famoso, le pasar\u00eda por al lado en un carrazo fascinante y cuando ella dijera: \u201cah\u00ed va Amir, \u00e9l fue mi alumno\u201d, yo responder\u00eda: \u201c\u00bfy qui\u00e9n es esa vieja bruja que dice conocerme?\u201d.<\/p>\n<p>De esos a\u00f1os, ante mis ojos, \u00bfc\u00f3mo olvidarlo?, tambi\u00e9n pasa la f\u00e9rrea amistad que me uni\u00f3 a los escritores Marcos Gonz\u00e1lez, Alberto Garrido (uno de los dos m\u00e1s grandes cuentistas cubanos vivos hoy), y Jos\u00e9 Mariano Torralbas; amistad que nos llev\u00f3 a fundar el grupo literario <em>Seis del Ochenta<\/em>, con otro gran amigo, el genial poeta Jos\u00e9 Manuel Poveda, hijo de poeta y nieto del gran Jos\u00e9 Manuel Poveda, una de las voces esenciales de la l\u00edrica cubana de todos los tiempos. Y pasa la inmensa humildad y el magisterio de una de las grandes narradoras cubanas de hoy, la escritora Aida Bahr, que me ense\u00f1\u00f3 con una paciencia infinita todos los rudimentos para encauzar mi deseo de escribir y lleg\u00f3 a convertirse en una consejera, amiga, segunda madre a la que incluso hoy, a pesar de ciertos desencuentros por razones pol\u00edticas, sigo permitiendo fuertes rega\u00f1os y de quien escucho hasta el m\u00e1s m\u00ednimo consejo.<\/p>\n<p>La Universidad lleg\u00f3 a m\u00ed con nuevos amigos. Los de antes, separados por los estudios y las distancias, se fueron alejando hasta desaparecer algunos todav\u00eda definitivamente. En esos a\u00f1os universitarios est\u00e1n anclados, todav\u00eda j\u00f3venes en el recuerdo a pesar de los a\u00f1os, Lidia Se\u00f1ar\u00eds, alguien a quien debo los primeros consejos al guajiro que yo era y que llegaba a la gran Habana, la siniestra Habana, la complej\u00edsima Habana llena de habaneros que nos miraban a los orientales con ojeriza y nos llamaban palestinos. La misma Lidia que, por suerte, regres\u00f3 desde nuestro encuentro en Gij\u00f3n a fines del 2002 para quedarse entre los m\u00edos, ya como parte de mi familia, junto a su esposo espa\u00f1ol Carlos, uno de los abogados m\u00e1s cultos que conozco (y conozco tantos&#8230;), alguien a quien mi hijo menor quiere como a un t\u00edo, lo cual implica que ve que lo trato como a un hermano.<\/p>\n<p>Y est\u00e1n anclados all\u00ed, como pendones libres, Jorge Baxter (que falleciera de un infarto hace ya varios a\u00f1os) y Valesy Poutou, con quien compart\u00ed tres largos a\u00f1os de nuestro servicio social como periodistas de Radio Ciudad del Mar, en Cienfuegos, viviendo en el mismo apartamento e intentando sobrevivir en un pa\u00eds que entraba en una horrible crisis luego de la ca\u00edda del muro de Berl\u00edn y del socialismo. Y Rub\u00e9n Pino, que ha seguido siendo el amigo respetuoso de las ideas, a pesar de estar hoy en los bandos contrarios que otros han creado para dividirnos. Y Rosa Miriam Elizalde, esa misma periodista que hoy carga en sus espaldas con una negra historia de represi\u00f3n intelectual y censura pol\u00edtica irracional e inhumana en contra de los que alguna vez fueron sus mejores amigos. \u00a1L\u00e1stima de sistema el implantado en Cuba, que convierte al ser humano en el lobo de sus semejantes simplemente por pensar distinto!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Un escritor tambi\u00e9n puede ser un amigo<\/strong><\/p>\n<p>Simple frase para intelectuales cubanos que, he notado, resulta casi imposible de entender en algunos espacios intelectuales de otros pa\u00edses (y en unos cuantos escenarios tambi\u00e9n cubanos, que conste), donde el escritor es el enemigo del escritor, buscando repartirse, como buitres carro\u00f1eros, las sobras que el capitalismo (al menos el capitalismo de los pa\u00edses que conozco) dedica a la Cultura.<\/p>\n<p>Fuimos una generaci\u00f3n amiga. A\u00fan lo somos, incluso a pesar de las diferencias, y de alguna que otra oveja negra de alma (y de piel negra a veces), que ha traicionado la memoria de aquellos a\u00f1os en que \u00e9ramos desconocidos y j\u00f3venes. All\u00ed, entre los primeros amigos, est\u00e1 el profesor Salvador Redonet, \u201cel negro Redonet\u201d y su eterna sonrisa y esa misma tranquilidad que ten\u00eda su cara en el ata\u00fad cuando lo llevamos al cementerio hace unos a\u00f1os, todav\u00eda joven; y est\u00e1 la paciencia asi\u00e1tica y el magisterio humano e intelectual de Eduardo Heras Le\u00f3n, a quien debo la mayor parte de las cosas buenas que hay en m\u00ed como escritor y ser humano; y est\u00e1 la complicidad de Mercedes Melo (Chachi), a quien me une una linda amistad que ya cumple m\u00e1s de 20 a\u00f1os; y est\u00e1n, por \u00e9pocas, la jacarandosa fidelidad del poeta Tony M\u00e1s Morales, la cari\u00f1osa cercan\u00eda familiar del narrador Enmanuel Castels, el car\u00e1cter conspirativo y la fidelidad a prueba del periodista y poeta Omar Perdomo, el humor \u00fanico del inmenso narrador que es Gumersindo Pacheco, la locura enfermiza y natural de Jorge Luis Arzola, la tranquila y siempre hermosa hermandad de Karla Su\u00e1rez, una de las dos novelistas m\u00e1s grandes de mi generaci\u00f3n, la tierna complicidad adolescente de mi ahijada de entonces Susana Haug Morales, el tranquilo esp\u00edritu amigo de Jes\u00fas David Curbelo, la serenidad puesta a mi servicio de Luis Rafael Hern\u00e1ndez, la paciencia y la sabidur\u00eda del padre que es para m\u00ed Pablo Vargas, la fraternidad a toda prueba de la editora Rosa Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Tosca, la estatura (f\u00edsica y espiritual que me regal\u00f3 en todo momento) del narrador Nelton P\u00e9rez, y la hermandad sobreprotectora del gran cuentista \u00c1ngel Santiesteban (\u00a1cu\u00e1ntas cosas nos han unido en todo este tiempo!, \u00a1cu\u00e1ntos golpes de nuestras imperfecciones nos han desunido!, \u00a1cu\u00e1ntas confesiones han provocado el reencuentro!, aunque ya el alma del adulto que somos conserve demasiado marcadas algunas heridas).<\/p>\n<p>Y est\u00e1 Guillermo, en un lugar especial. Ese mismo Guillermo Vidal a quien muchos seguimos considerando el gran novelista cubano de los \u00faltimos veinte a\u00f1os, fallecido de c\u00e1ncer en el mejor momento de su vida, en la cumbre de su madurez literaria. El siempre bromista Guillermo, a quien mi hijo sigue llamando \u201ct\u00edo Yiyi\u201d cuando mira las fotos que conservo de nuestra hermandad. Quienes me conocen lo saben: cuando muri\u00f3, qued\u00f3 un vac\u00edo m\u00e1s grande que la muerte de cualquiera de los familiares m\u00edos que se han ido hasta hoy. Su confianza en m\u00ed era tan grande que pidi\u00f3 que yo fuera su albacea literario cuando \u00e9l muriera, lo cual sigue siendo mi orgullo. Ese mismo Guillermo que llam\u00f3 a la oficina de ciertos funcionarios culturales que andaban atac\u00e1ndome por todas partes, y prohibiendo mi nombre en todos lados, y les dijo que lo que hicieran contra m\u00ed se lo estaban haciendo a \u00e9l. Ese mismo Guillermo Vidal que, un a\u00f1o antes de morir, estaba dispuesto a preparar una feria del libro alternativa, en la manigua de Las Tunas, si las autoridades de la feria oficial insist\u00edan en quitarme del listado de invitados a sugerencia del Ministro de Cultura. Ese mismo Guillermo que nos dijo al narrador y poeta Rafael Vilches (otro gran amigo, de los que nunca se desti\u00f1en): \u201csi nos dividen, nos joden, caballeros\u201d, frase que termin\u00f3 con ciertas divisiones que hab\u00eda surgido (provocadas desde la oficialidad cultural) en nuestra promoci\u00f3n de escritores, siempre irreverente, escribiendo de temas inc\u00f3modos. Ese mismo Guillermo a quien vi languidecer en mi casa de Centro Habana, d\u00edas antes de su muerte, y quien le dijera a mi esposa Berta: \u201cnadie sabe qu\u00e9 dif\u00edcil es el tr\u00e1nsito hacia la muerte\u201d, esa muerte que, estoy seguro, \u00e9l sent\u00eda muy cerca y por eso la supo reflejar mejor que nadie en Cuba en su novel\u00edstica. Ese mismo Guillermo que, en mayo del 2002, en Guadalajara, me dijera: \u201cya nuestro mundillo est\u00e1 tan podrido que yo no puedo creer en nadie, Amir; t\u00fa eres el \u00fanico amigo que me queda, por eso me disculpas si a veces te trato como a un hermano menor\u201d.<\/p>\n<p>Y mi editora espa\u00f1ola Nicole Cant\u00f3&#8230; Y mi querido amigo Justo Vasco y su esposa Cristina Mac\u00eda, que tuvo la osad\u00eda de proponerme terminar la novela inconclusa de Justo (\u201cporque Justo confiaba totalmente en tu talento, donde est\u00e9, sabe que mi elecci\u00f3n es la mejor\u201d)&#8230; Y el empresario israelita Mordechai Maayan, que me dio suficiente literatura para entender la verdad oculta del conflicto israelo-palestino, una de mis especialidades como periodista. Y la periodista dominicana Silvestrina Rodr\u00edguez, madrina de mi hijo Lior. Y mi querido amigo, el escritor dominicano Marino Berig\u00fcete, un hermano mayor desde que me recibi\u00f3 en la Feria de Santo Domingo hace ya cerca de diez a\u00f1os. Y mi querid\u00edsima agente literaria Ray G\u00fcde Mertin, fallecida a inicios de este 2007 luego de un c\u00e1ncer de muchos a\u00f1os, contra el cual luch\u00f3 trabajando y llena de nuevos proyectos siempre. Y el librero y escritor colombiano Alvaro Castillo Granada, con quien cada conversaci\u00f3n es un nuevo descubrimiento de su enorme talento. Y Cristina Bravo Rozas, profesora de la Universidad Complutense de Madrid, una de las almas m\u00e1s nobles y desinteresadas que ha conocido mi familia. Y Juan Manuel Velasco, ese hermano espa\u00f1ol que me abri\u00f3 las puertas de su casa desde mi primer viaje a Espa\u00f1a y me dijo: \u201caqu\u00ed tienes tu cuarto y esta es tu llave y este es tu m\u00f3vil\u201d, all\u00e1, en mi apartamento (su apartamento) en el barrio de Carabanchel Alto, en Madrid. Y mi mentor alem\u00e1n, el editor y escritor Peter Faecke, que se preocupa hasta del olor del aire que respiro en Alemania, cuid\u00e1ndonos a m\u00ed y a mi familia como un padre. Y m\u00e1s recientemente, la traductora Regina Anavy, el dise\u00f1ador \u00c1ngel Alonso y los escritores Manuel Gayol, Jorge F\u00e9lix y Ladislao Aguado, a quienes solamente menciono porque es larga la lista de agradecimientos y pruebas de su amistad. Y est\u00e1 Patricia Guti\u00e9rrez, editora de Plaza Mayor, mi alma gemela, y quiz\u00e1s por ello su nombre llegue, siempre que recuerdo, junto al mayor golpe emocional que he recibido en mi vida.<\/p>\n<p>Porque esa es la vida. No faltan los desenga\u00f1os, las traiciones. Y aquellos que alguna vez fueron amigos cuando mi nombre aparec\u00eda en los informes oficiales y en algunos puestos de importancia, una vez que, desilusionado de todo y de muchos, decid\u00ed ser independiente y aguantar el costo de la independencia pol\u00edtica e intelectual, han ido diluy\u00e9ndose como una gota de yodo en las aguas de un r\u00edo. Y aunque he dejado que sea Dios quien les d\u00e9 la lecci\u00f3n que merecen, ah\u00ed est\u00e1n: los que han virado la cara para no verme cuando est\u00e1n frente a dirigentes culturales y pol\u00edticos; los que tienen una obra publicada gracias a que les ced\u00ed mis contactos en Cuba y fuera de Cuba y no son capaces ni de mencionarme cuando hablan de la narrativa cubana actual, para no buscarse problemas ahora que mi nombre est\u00e1 satanizado aunque luego reconozcan delante de otros intelectuales que mi nombre deb\u00eda estar en ese listado de autores; los que me enviaban sus obras para que yo las revisara a fondo y me ped\u00edan consejos literarios para resolver sus limitaciones t\u00e9cnicas y hoy se pliegan a quienes me atacan, y hasta colaboran miserablemente con el poder cultural y pol\u00edtico cont\u00e1ndoles las conversaciones que sostenemos v\u00eda email o personalmente en sus viajes al extranjero; los que durante mi trabajo como Coordinador de la editorial Plaza Mayor andaban como perros falderos halag\u00e1ndome para cobrar sus derechos de autor en d\u00f3lares y de pronto se convirtieron en los peores enemigos de la Colecci\u00f3n Cultura Cubana, atac\u00e1ndonos silenciosamente; y una larga lista de pu\u00f1ales que duelen, especialmente porque se trata de personas a las que una vez uno les entreg\u00f3 buena parte de lo mejor que uno es.<\/p>\n<p>Con la muerte de Guillermo Vidal me qued\u00e9 solo. Eso he dicho. Y de pronto, ya estando en Europa, surgen dos amigos: Luis P\u00e9rez, un profesor de Princeton que trabaja en la Sorbona y que ha entrado en mi familia por derecho propio, como si hiciera siglos que nos conoci\u00e9ramos (y valga el lugar com\u00fan) y su esposa Maud, siempre dispuesta a cualquier cosa que sea ayudarnos. Luis es, seguro estoy, el mayor conocedor de mi obra en estos momentos, y uno de mis mejores promotores. Es, tambi\u00e9n por derecho propio, tutor de mi hijo mayor y mascota de juegos de mi hijo menor (labor que comparte en nuestros encuentros, para no desfallecer, con su esposa Maud).<\/p>\n<p>Pero hay uno especial: Armando Le\u00f3n Viera, que es el hermano que mis padres no pudieron darme, y que asumi\u00f3, como \u00e9l dice, con todo honor y responsabilidad, la dura tarea de llenar el inmenso vac\u00edo dejado por Guillermo Vidal como consejero, amigo, familiar cercano, c\u00f3mplice de proyectos. Nuestro encuentro fue risible: hab\u00eda sido uno de los miles de lectores que leyeron v\u00eda correo electr\u00f3nico mi libro <em>Habana Babilonia<\/em> (hoy <em>Jineteras<\/em> en la versi\u00f3n publicada por la editorial Planeta) y me escrib\u00eda para agradecerme algunas cosas (las menos), debatir de otras (unas cuantas) y criticarme algunas m\u00e1s (tambi\u00e9n algunas, entre ellas un error hist\u00f3rico). Otro escritor lo hubiera mandado a fre\u00edr esp\u00e1rragos, pero en aquel correo yo percib\u00ed alguien que estaba muy cercano a m\u00ed en sinceridad y osad\u00eda (confieso que lo soy, a veces m\u00e1s de lo debido). Y a partir de mi respuesta a su mensaje comenz\u00f3 una hermandad que ya dura varios a\u00f1os y que ha pasado casi todas las pruebas que una hermandad requiere para serlo realmente. La sinceridad como mecanismo \u00fanico de conversaci\u00f3n y la fidelidad que nos une han sido las causantes de que a\u00fan hoy, cuando me siento confundido por algo, escribo a Cuba y no hago nada hasta tener la respuesta de Armando.<\/p>\n<p>Los cubanos quiz\u00e1s lo recuerden, a pesar de los a\u00f1os. Armando Le\u00f3n Viera es aquel \u201cArmandito\u201d que se hizo muy conocido entre 1978 y 1982, cuando animaba uno de los programas m\u00e1s populares en la historia de la Televisi\u00f3n Cubana, \u201cPara Bailar\u201d junto a otros nombres que hoy siguen en las pantallas cubanas y a otros que, como sucedi\u00f3 con muchos de esa generaci\u00f3n (y de todas las generaciones cubanas anteriores y posteriores), est\u00e1n actuando en el exilio. Ser fiel a los principios \u00e9ticos que le ense\u00f1ara su padre, Armando Le\u00f3n Acosta (todav\u00eda hoy un nombre que se pronuncia con respeto en la televisi\u00f3n cubana), lo llev\u00f3 a convertirse en uno de los \u201cconflictivos\u201d cuyas carreras fueron cercenadas, a pesar de sus enormes talentos (gran periodista, licenciado en relaciones internacionales, narrador de novelas negras de mucha garra y sentido cr\u00edtico, conocedor de varios idiomas), por el simple delito de pensar con cabeza propia, de no tener paz ante lo mal hecho, de no callarse la verdad aunque \u00e9sta fuera inc\u00f3moda y doliera.<\/p>\n<p>Lo he visto crecer como novelista, desde aquella vez, en los inicios, cuando me present\u00f3 dos novelas imperfectas que solamente me sirvieron para conocer muchas verdades sobre su vida y la muy digna trayectoria personal de sus padres como revolucionarios genuinos (hasta en eso nos parecemos, pues mi padre es uno de esos revolucionarios de verdad que jam\u00e1s vendieron su nombre y su esp\u00edritu a las miserias que se han hecho en nombre de la Revoluci\u00f3n). Hace unos d\u00edas me acaba de enviar una obra que tendr\u00e1 mucho futuro. <em>Derecho de admisi\u00f3n<\/em> se llama y habla de c\u00f3mo la corrupci\u00f3n ha llegado a lugares donde, supuestamente, debe estar el templo sagrado y el sacerdocio puro de las mejores ideas de la Revoluci\u00f3n. Es una novela trepidante, descorazonadora, radical, dura, y asentada en los verdaderos principios, en las esencias originales, del pensamiento de izquierda.<\/p>\n<p>Y del mismo modo que leo sus novelas, Armando lee todo lo m\u00edo, lo corrige, me se\u00f1ala errores, establece estrategias de publicidad para obras que a\u00fan no tienen ni siquiera editor (muchas de las cuales he trasmitido a mi agencia, que las ha aplicado con \u00e9xito). Nuestra confianza es tal que fue una de las dos personas que tuvieron acceso, a inicios del 2005, al manuscrito de mi novela Las palabras y los muertos (la otra fue Guillermo Vidal, aunque a\u00f1os antes). Entonces me dijo: \u201cBr\u00f3der, en esta novela te metes con el mono y, encima, le entras a cadenazos al mono, no queda t\u00edtere con cabeza en tu novela, \u00bfest\u00e1s preparado para lo que te pueda venir?\u201d. Le dije que lo estaba, pero la verdad es que lo \u00fanico que sent\u00eda en aquellos momentos era un miedo terrible (ciertamente, en mi novela, no hab\u00eda un pol\u00edtico cubano que saliera bien parado, pero no era culpa m\u00eda, era lo que se dec\u00eda en la calle y yo simplemente hab\u00eda recogido y dado forma literaria a esas historias). Sus consejos y posteriores conversaciones en su apartamento a un costado del Hotel Nacional (que se hicieron bastante frecuentes, porque siempre que me encandilaba algo, corr\u00eda yo a refugiarme en su casa) me sirvieron para alejar todos los miedos. Es algo que, hasta hoy, \u00e9l no sabe.<\/p>\n<p>Sus mensajes son esperados cada d\u00eda, como parte del aire que me falta de mi isla, y cuando llegan, se escucha: \u00bfescribi\u00f3 Mandy?, indaga mi esposa; \u00bfes de t\u00edo Armando?, pregunta Lior, siempre atento, pero sin dejar de jugar a mi lado) y \u00bfqu\u00e9 dice Mandy?, suelta Tony, a quien Armando llama cari\u00f1osamente \u201cHuevo de Toro\u201d).<\/p>\n<p>As\u00ed, los que se van, los que regresan, los que siempre est\u00e1n aunque no est\u00e9n, te van llenando de la vida que te falta. Incluso los malagradecidos, los traidores, los pendejos, que te llenan de una sabidur\u00eda temprana y endurecen tu piel con la reciedumbre del pellejo duro de alg\u00fan animal mitol\u00f3gico (o actual, \u00bfel rinoceronte, quiz\u00e1s?). Y es sabio tenerlos all\u00ed, siempre al alcance, y hacerles ver que uno tambi\u00e9n est\u00e1 aqu\u00ed, que cuando ellos se van, se alejan, o las circunstancias te alejan, no todo est\u00e1 perdido si la memoria sigue viva.<\/p>\n<h5 style=\"text-align: right;\"><strong>Berl\u00edn, 6 de agosto de 2007 <\/strong><\/h5>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00d3 Donde voy a hablar de ciertos amigos que por ah\u00ed deambulan. Hace unos d\u00edas, luego de m\u00e1s de veinte a\u00f1os sin saber de su destino, apareci\u00f3 en mi correo de esta web un mensaje que simplemente dec\u00eda: \u201coye, \u00bferes t\u00fa el Amir al que llam\u00e1bamos Guill\u00e9n? 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