Habana Babilonia en dos nuevas ediciones: Agradecimientos imprescindibles

Publicado por Amir Valle | Publicado en De Literatura | Publicado el 09-12-2017

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Voy directo al grano:

 
Es un honor y un orgullo para mí la publicación en NeoClub Ediciones de mi libro Habana Babilonia, en la que es la primera edición en inglés y en la que considero la edición definitiva, revisada y actualizada de esa obra.

El mayor culpable de esas dos ediciones es, además, un querido amigo: el escritor cubano Armando Añel.

Y ese es mi orgullo: publicar en la editorial de alguien a quien he visto crecer como escritor (recuerdo haber sido jurado en aquellos tiempos en que escribía sus primeros cuentos).

Armando Añel e Idabell Rosales.

Armando Añel e Idabell Rosales.

Pero es, además, un honor publicar con NeoClub sabiendo que se trata de un proyecto logrado contra viento, marea y traspiés de toda índole (él no lo dirá, pero esos traspiés llegan con la misma saña desde la isla o desde ese exilio, en el cual Añel y su inseparable Idabell Rosales luchan por llevar adelante un sueño que, por si no bastara, es también epopeya cultural por todo lo que ya han logrado con ese catálogo exquisito, esos Festivales VISTA y esos Puentes de Letras que han tendido colaborando con quienes desde Cuba se empeñan en romper lo que nos separa a los artistas, escritores e intelectuales cubanos).  

Pero aún más interesante: el mundo literario y extraliterario de Habana Babilonia parece gravitar signado por ese azar concurrente del que Lezama Lima habló cuando quiso explicar que las cosas y sucesos del universo están hilvanados secretamente. ¿Por qué digo esto?. Simple: el primer periodista que escribió sobre Habana Babilonia, cuando apenas llevaba unas pocas semanas circulando en copias clandestinas impresas y digitales por toda Cuba, fue Armando Añel, en aquellos tiempos en que enviaba desde La Habana sus críticas crónicas cubanas como uno de los miembros más activos de la agencia de Noticias “Grupo de Trabajo Decoro”. Por obra y gracia de ese “azar concurrente” es ahora Neo Club Ediciones, editorial creada y dirigida por Armando Añel en Miami, quien edita la que es la primera edición cubana de ese mismo libro que él presentó al mundo libre en 1999 en su artículo “Un viaje sin retorno”.

Muchas cosas tristes rodean este libro y me hacen detestarlo en cierto modo: represiones en la isla, amenazas, censuras descaradas… e incluso mi destierro en 2006. Pero yo prefiero quedarme con lo que me hace sentir pasión por este libro: En Cuba, donde yo era ya bien conocido pero sólo en el ámbito cultural, el escándalo generado por las bochornosas censuras urdidas por el poder político y cultural contra Habana Babilonia, me convirtió de la noche a la mañana en el autor cubano más leído en la isla: centenares de miles de cubanos (quienes conocen la historia saben que no exagero) perseguían este libro. De esa época conservo más de seis mil mensajes de cubanos que lo leyeron y me agradecían (curiosamente fueron pocos los que me atacaron, la mayoría de ellos colgándome esa tan famosa etiqueta en Cuba para quien piensa distinto al modo oficial: “mercenario del imperio”). Aún hoy Habana babilonia es considerado entre los libros más buscados por los lectores cubanos.  

Pero también ha sido el libro que le hizo saber al mundo que yo existía y coló mi obra en las grandes editoriales de la lengua española, a partir de la publicación en Planeta, aunque con el título Jineteras. Esa edición, que se mantuvo durante meses entre los títulos más vendidos en América Latina y España, obligó a sucesivas reimpresiones y a la salida de una edición de bolsillo, en otra prestigiosa editorial, Ediciones B, esta vez con una parte del título original: Habana Babilonia, y el subtítulo: La cara oculta de las jineteras (de ahí mi insistencia en que esta edición en Neo Club lleve el título realmente original: Habana Babilonia o Prostitutas en Cuba). Por si no bastara con ese impacto, en 2007 me conceden por esta obra el Premio Internacional Rodolfo Walsh al mejor libro de no ficción publicado en lengua española y ese galardón despertó el interés de prestigiosas universidades de todo el mundo donde hoy se incluyen en los planes de estudios ese y otros de mis libros.

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Pero nada de esto habría ocurrido sin la confabulación de los amigos para evitar que Habana Babilonia  quedara en el silencio. Por eso debo aquí agradecer a esos amigos:

En primer lugar, a esos miles y miles de cubanos que leyeron y aún leen Habana Babilonia, y que, con sus mensajes, se convirtieron en mi más perfecto bálsamo y en mi más apacible refugio contra los dardos que me lanzaron (y aún lanzan) tirios y troyanos. Sin el ánimo y el apoyo que ustedes me dieron, queridos lectores, créanme, yo mismo hubiera hecho desaparecer este libro.

Y en especial, a mi esposa Berta, que tantos palos tragó por culpa de este libro y de mi tozudez y, pese a todo, siempre estuvo a mi lado. 

  • A los escritores colombianos Santiago Gamboa y Álvaro Castillo Granada, que leyeron en Cuba el manuscrito y se lo llevaron a los editores de Planeta.
  • Al escritor español José Manuel Fajardo, que argumentó lo suficiente hasta convencer a jurados nostálgicos de los tiempos gloriosos de la Revolución Cubana sobre la honestidad de mi mirada sobre la dura verdad que Habana Babilonia mostraba y la importancia de conceder a mi libro el premio Rodolfo Walsh, el más prestigioso de ese género en lengua española.
  • Al inolvidable escritor cubano Justo Vasco, que prácticamente le metió el libro por los ojos al director de Ediciones B, quien al final, por las ventas, decidió editar una bellísima edición de bolsillo.
  • A mi padre alemán, el editor de toda mi obra en Alemania: el escritor Peter Faecke, que publicó otra hermosa edición en tapa dura y que ahora debe estar celebrando desde el paraíso de los escritores.
  • A mi hermana del alma, la escritora cubana Karla Suárez, por presentar el libro a mi editora francesa Anna Marie Metailié, quien publicó otra hermosísima edición en francés.
  • A mi traductora más querida, Regina Anavy, que se enamoró de este libro desde el inicio y me pidió traducirlo, como ha hecho con otras de mis obras, sin que nadie le pagara ni un sólo centavo. Así que ella es, en toda regla, la autora de esta versión en inglés que publica Neo Club Ediciones.

Y, es obvio, mi agradecimiento especial a ese binomio de locos soñadores que forman Armando Añel e Idabel Rosales, que acogieron estos libros como si fueran verdaderas joyas de la literatura cubana.  

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