MEMORIAS DEL HORROR

Publicado por tonimedina | Publicado en Política cubana | Publicado el 25-05-2011

 

Entrada al Museo Memorial Hohenschönhause (antigua Prisión Central de la Stasi) en Berlín.

 

PRIMERA PARTE

 

Hace unos años supe que existía la Stasi. Que controlaba la vida pública y hasta las más íntimas angustias de los alemanes que tuvieron la mala suerte de caer de ese lado del Muro donde los rusos establecieron, con sus botas militares, el socialismo «a la soviética» (es decir, fascismo con otro nombre, según la historia se encargó de enseñarnos). Y aunque lo suponíamos porque Cuba y los antiguos países socialistas éramos «hermanos» y todo entre nuestros gobiernos, como en las mejores familias, estaba muy bien «conectado», «pactado», jamás se nos dijo que si se miraban bien a la Stasi alemana, la KGB soviética, la StB checoslovaca, la SB polaca, la ÁVH húngara, y la DSE (Departamento de Seguridad del Estado) cubana, entre otras, podrían ser consideradas hermanas gemelas: además de sus métodos comunes para controlar a los ciudadanos «descarriados» (es decir, aquellos que querían pensar distinto a lo que disponía el gobierno imperante), se protegían, colaboraban secretamente y compartían sus padecimientos y sus más sucias intimidades… como los gemelos.

Siempre he dicho que Dios ha querido que yo esté, o caiga, o pase por lugares que me permiten saciar esa curiosidad que desde niño me persigue. Pero si hace unos años alguien me hubiera dicho que yo iba a estar, como Escritor Residente Invitado, en lo que fuera la prisión central de la Stasi en Alemania, seguramente no le habría creído.

Y es que caminar por lugares donde el horror dejó de ser El Horror para convertirse en Lo Cotidiano, es una experiencia que te deja muchas marcas. Sobre todo si allí, en ese sótano oscuro que llamaban «El Submarino», escuchas la historia vivida por alemanes que estuvieron prisioneros allí. Sobre todo si te ves de cara con el cinismo fascistoide con el que un sistema que se decía humano trataba a sus ciudadanos peor que a la más asqueante, rastrera y peligrosa de las bestias. Sobre todo si ante los ojos ves caras que durante años, en tu país (Cuba, en mi caso) nos presentaron como semidioses del parnaso socialista y descubres que fueron ellos quienes autorizaron actos tan inhumanos como los que perpetraron los nazis contra la humanidad.

Es triste oler la podredumbre moral de un sistema que en teoría es hermoso, solidario, humanista, pero en la práctica fue (y por desgracia aún es en algunos pocos países) un antro manipulador de las esperanzas y los sueños humanos.

Pero más triste es saber que mi país, ese país tan amado por muchos de los que leen este escrito, sigue practicando ese horror que ha dejado de ser El Horror para convertirse en Lo Cotidiano.

En esta serie de anécdotas-reflexiones quiero referirme a esas cosas que he descubierto allí, en el Memorial Museo Hohenschönhause (Prisión de la Stasi), sobre ese pasado tenebroso del socialismo alemán que es hoy el presente de Cuba.

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